domingo, 13 de enero de 2013

Té amargo

Nubes grises salen a mi paso.
No me sorprendo.
La vida es como un vaso
que yo aún no comprendo.
Los recuerdos son los posos
de una taza de té amargo,
aunque siempre habrá unos pocos
que crean que detrás hay algo.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. El brillo de sus ojos, hace tiempo que se ha esfumado
    tras sábanas blancas, deshechas por el tiempo
    pero que más da sí la tempestad lo ha conquistado
    entre nubes que anhelaban su estancia en aquel templo...

    Y después de todo, no se necesitará una caída para un nuevo comienzo,
    ni un despertador para levantarse temprano...
    tan sólo un poco de fe y constancia para poder comer sobre un lienzo
    siendo paciente y escuchando la música de un soprano...

    Fueron mis primeras rimas en verso, y las únicas también. A mi se me da mejor la prosa, pero me gusta mucho leer tus estrofas, no dejes de escribir.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por tus comentarios, Andry. No me desagrada para nada ese poema, pero sí es verdad que lo que de verdad llega al alma es tu prosa.

    Lo mismo te digo, no dejes de escribir. Un saludo.

    ResponderEliminar